Tanto por el aspecto de inversión, como por las consecuencias derivadas de su falla, los taludes constituyen hoy una de las estructuras de ingeniería que exigen mayor cuidado por parte del proyectista.
Un talud es cualquier superficie inclinada respecto de la horizontal que hayan de adoptar permanentemente las estructuras de tierra. Cuando el talud se produce en forma natural, sin intervención humana, se denomina ladera natural o simplemente ladera. Cuando los taludes son hechos por el hombre se denominan cortes o taludes artificiales.
Los taludes tienen zona de emplazamiento que comprende, además de la vía, una franja de terreno a ambos lados de la misma. Su objetivo es tener suficiente terreno en caso de ampliación futura de la carretera y atenuar en gran medida, los peligros de accidentes motivados por obstáculos dentro de dicha zona, los cuales deben ser eliminados.
Todos los métodos de estabilización de taludes siguen una serie de líneas de acción:
- Evitar las zonas de falla.
- Reducir las fuerzas motoras.
- Aumentar las fuerzas resistentes
Constituyen los medios más seguros para eliminar los problemas derivados de deslizamientos y fallas, pero no siempre se puede utilizar.
Este va desde excavaciones menores hechas solo en la cabeza de la falla, hasta la remoción total del material inestable. Es un método que en la práctica solo se puede emplear en fallas ya manifestadas, rara vez se puede conocer con tanto detalle las futuras fallas en una zona de inestabilidad potencial como para que resulte prudente proceder a remover materiales en gran escala.
Este es uno de los métodos más socorridos para el mejoramiento de las condiciones de la estabilidad de los taludes. Es un método correctivo ligado a deslizamientos en el cuerpo del talud.
Se denomina bermas a masas generalmente del mismo material del propio talud o de uno similar que se adosan al mismo, para darle estabilidad. El uso de bermas tiende a incrementar la estabilidad del talud por razones un tanto similares a las expresadas para el abatimiento de taludes, en muchos casos, la construcción de bermas equivale mecánicamente a un abatimiento del talud.
Esta solución es aplicable únicamente en terraplenes y solo será eficiente sobre suelos puramente cohesivos, tales como arcillas blandas o turbas, pues en terrenos de cimentación friccionantes la ventaja del poco peso se neutraliza mucho por la poca presión normal que se produce, lo que a su vez da lugar a que el terreno responda con baja resistencia.
Se trata de añadir al suelo alguna sustancia que mejore sus características de resistencia. Este tipo de soluciones es más factible en terraplenes. Las sustancias que normalmente se han añadido al suelo para el fin que se busca son cementos, asfaltos o sales químicas.
El uso de muros en celosía, tablestaca y otras estructuras de retención es muy común para corregir deslizamientos después de que han ocurrido o para prevenirlos en zonas en que sean de temer, su principal campo de aplicaron está en la prevención.
Constituye la solución más controvertible entre las que son más usuales para estabilizar mecánicamente deslizamientos en laderas y taludes
Esta busca dos efectos; en primer lugar, balancear el efecto de las fuerzas motoras en la cabeza de la falla, en forma similar a como hace una berma, en segundo lugar, incrementar la resistencia al esfuerzo cortante del material subyacente, cuando este es de naturaleza friccionante
Algunos problemas muy importantes de estabilidad de taludes y laderas se han resuelto con técnicas de anclaje en suelos con costos muy razonables. Una variante de los métodos de anclaje que se ha usado poco en las vías terrestres, pero que con seguridad es merecedora de mayor preferencia por parte de los proyectistas, es la utilización de tirantes de anclaje en estructuras de retención, especialmente cuando estas han de cimentarse en suelos poco resistentes, con presiones de contacto mayores que la capacidad de carga.







